Aquí te dejamos los errores más comunes y cómo evitarlos.
1. Usarlas en todo momento
El uso constante —al dormir, hacer deporte o incluso al ducharse— puede acelerar el desgaste de una joya. Aunque están hechas para acompañarte, darles pausas permite conservar mejor su forma, brillo y estructura a lo largo del tiempo.
2. Exposición a químicos
El contacto con perfumes, cremas, cloro o productos de limpieza puede afectar tanto los metales como las piedras. Integrarlas como el último gesto antes de salir ayuda a preservar su color, brillo y terminaciones.
3. Golpes y enganches
En el día a día, las joyas, especialmente anillos y pulseras están más expuestas a golpes o tirones. Estos pequeños impactos pueden ir debilitando la pieza o incluso soltar piedras con el tiempo, por lo que un uso consciente hace toda la diferencia.
4. Guardado sin protección
Dejar las joyas sueltas o en contacto entre sí puede generar rayones, marcas o enredos. Un espacio pensado para cada pieza no solo las protege, también ayuda a mantenerlas en mejor estado por más tiempo.
5. Falta de limpieza
Con el uso diario, es natural que las joyas pierdan brillo debido a la acumulación de residuos. Una limpieza suave y periódica permite devolverles su luz y mantener su apariencia original.
6. No considerar el tipo de piedra
Cada piedra tiene su propia resistencia y carácter. Algunas están hechas para el uso diario, mientras otras requieren mayor cuidado. Tener esto en cuenta al elegir y usar una joya es clave para que se mantenga intacta en el tiempo.
Cómo prolongar la vida de tus joyas
- Quítatelas en actividades intensas
- Evita contacto con químicos
- Guárdalas con cuidado
- Límpialas regularmente
- Úsalas con intención
Joyas que te acompañan en el tiempo
Cuidar tus joyas no es complicado, pero sí hace la diferencia.
Pequeños hábitos pueden mantenerlas como el primer día por mucho más tiempo.
En LASKO, diseñamos piezas pensadas para perdurar — y para acompañarte en cada momento.